Salud en el siglo XXI: ¿dónde nos encontramos y dónde vamos? parte I

El significado de salud en nuestra sociedad

La salud es una condición multifactorial, mucho más allá de lo únicamente biológico. Bastante más complejo que solo la ausencia de enfermedad. Parece elemental esta definición, sin embargo, es sumamente necesaria cuando nuestros sistemas de salud miden el relativo éxito de sus gestiones en números e indicadores que deshumanizan y tratan la salud desde lo particular, situándola casi únicamente como una condición que se posee como individuo y se reduce al bienestar biológico. (1)

La discrepancia fundamental con esta definición guarda relación con la desconexión explícita del bienestar social y espiritual, necesario para transitar y abordar las distintas manifestaciones de salud humana.

Debemos distinguir, a su vez, entre salud y sanidad. El primer término como una aproximación al bienestar de la condición humana, desde la interacción de las subjetividades, su entorno inmediato y las condiciones estructurales en las que se desarrolla, una reflexión más teórica y abstracta, pero necesaria para aproximarnos a nuestro actual contexto, pues, hablar de salud no es lo mismo hoy que hace tres siglos.

Por otra parte, abordar el concepto de sanidad como los múltiples niveles, organismos, técnicas, herramientas y medios que nos permiten intervenir, mediar, corregir y sostener la salud como un estado de equilibrio entre los factores que la constituyen.

Dicho lo anterior, creemos que es necesario plantear un par de preguntas para desarrollar las ideas generales que queremos debatir. ¿Es posible decir que estoy sano cuando la sociedad en la que vivo maneja como sinónimo de éxito y realización la autoexplotación en todos los ámbitos de nuestra vida? ¿Los sistemas de salud de los distintos países reflejan el bienestar de sus ciudadanos? ¿qué hay del negocio de la salud? ¿nuestra forma de vivir pone en peligro nuestro bienestar?

Intentaremos responder estas preguntas una a una a lo largo de este breve artículo.

La sociedad en la que vivimos y su impacto en la salud

Nuestra sociedad ha configurado un panorama de progreso que superpone a nuestro bienestar físico, psíquico y espiritual el concepto de realización desde el individuo. La idea de que, si yo me esfuerzo lo suficiente, si estudio y trabajo lo suficiente puedo alcanzar la felicidad y la realización personal, más bien nos acerca a la frustración que a la obtención del éxito. (2)

Existen factores estructurales que no manejamos y no está a nuestro alcance el modificarlos, sin embargo, nuestros sistemas sociales nos continúan posicionando la meritocracia como un medio de ascenso y bienestar social. (3)

Descrito lo anterior ¿cuál es el problema? La frustración social se somatiza en los cuerpos e impacta profundamente el bienestar emocional y psíquico. No es casualidad que hoy como nunca en nuestra historia tengamos las mayores tasas de suicidio y depresión de nuestra historia. (4)

A su vez, cabe estudiar la relación entre la sociedad en la que vivimos y las condiciones neurodivergentes que hoy existen, en búsqueda de alguna relación causal o el surgimiento de estas como consecuencia de nuestra forma de configurar las sociedades modernas. (5)

Pero va más allá que solamente las expectativas del desarrollo individual y subjetivo. Tiene que ver con lo que hacemos día a día. Cuando hablamos de nuestros trabajos ¿Es posible estar sanos y saludables cuando no hay certezas materiales o estabilidad laboral? La búsqueda de una fuente laboral privilegia la generación de ingresos a costa, por ejemplo, de una óptima alimentación, y a su vez, nos dispone a someternos a espacios inseguros, contaminados o de gran esfuerzo físico. Tranzando la integridad física, espiritual y psicosocial, por la necesidad material de subsistir. (6) Probablemente la falta de certezas en este ámbito es uno de los flagelos más explícitos de como las condiciones materiales de vida pueden impactar nuestro bienestar psíquico.

La calidad de vida, concepto profundamente ligado a la salud y al bienestar humano, se ve perjudicada cuando el lugar en el que vivo está contaminado, carece de servicios básicos y/o no tiene acceso a medios como el agua potable. (7)

Por último, ¿nuestras sociedades son capaces de abordar la salud espiritual como factor de bienestar? Los pueblos indígenas, las filosofías orientales y las prácticas de medicina tradicional han sido reducidas a expresiones secundarias y asociadas a otras materias como las pseudociencias, sin embargo, constituyen expresiones de estar en el mundo que no obedecen a las formas hegemónicas y mayoritarias, pero que sin duda alguna merecen ser consideradas a la hora de hablar de bienestar y salud. No es lo mismo el bienestar y la salud en la Amazonía que en Nueva York.

Una sociedad que produce desigualdad, que segrega, que ofrece la ilusión de la escala social, impacta profundamente las posibilidades de bienestar humano. Tal como hemos visto con anterioridad, los factores son múltiples, desde la salud mental hasta las condiciones materiales de vida, generando un nexo tangible entre la no garantización de la salud y la producción de enfermos.

El “éxito” en la gestión sanitaria: una cuestión de recursos

Si atendemos a los números podríamos decir que la esperanza de vida de los seres humanos hoy es más alta que nunca en la historia, esta se ha disparado en los últimos siglos. Tenemos vacunas, antibióticos y herramientas científicas que suponen una ventaja inconmensurable respecto a nuestros antepasados.

Sin embargo, esta lectura prometedora no necesariamente nos garantiza ni depara un futuro prometedor. El acceso a los distintos sistemas de salud sigue siendo un problema de escala mundial.

A la evidente falta de cobertura sanitaria de larga data en África, Sudamérica y Asia, debemos agregar las enormes y progresivas tasas de crecimiento de personas que habitan en países del primer mundo y que no tienen acceso a los sistemas sanitarios. El factor es multidimensional, pero está cruzado por algo en común: la pobreza. Los pobres no acceden a los sistemas sanitarios del mundo, por falta de recursos, por estatus migratorios y/o por trabas burocráticas.

Por ejemplo, según la OMS se estima que el 53% de las muertes en el mundo no se registran (8) y que estas ocurren sobre todo en los países y poblaciones más pobres, en los que se da una mayor infraestimación de enfermedades y muertes. (9)

Si atendemos a los informes de la OMS (10) podemos ver que en el África subsahariana y Asia meridional existen grandes carencias en cuanto a los servicios disponibles. En otras regiones, cada vez se ofrecen más servicios básicos de atención sanitaria como los de planificación familiar o inmunización infantil, pero, dada la falta de protección económica, ello entraña crecientes dificultades económicas para las familias, que deben pagar esos servicios de su propio bolsillo. Este problema se da incluso en regiones más prósperas como Asia oriental, América Latina o Europa, donde cada vez más personas dedican al menos un 10% del presupuesto familiar a gastos de salud que pagan de su propio bolsillo.

La desigualdad en los servicios de salud se observa no solo entre países, sino también dentro de ellos: los promedios nacionales pueden ocultar una escasa cobertura de servicios de salud para los grupos desfavorecidos de la población. En países de renta baja o media, por ejemplo, solo un 17% de las madres y niños de la quinta parte más pobre de las familias se beneficiaron de un mínimo de seis o siete intervenciones básicas de salud maternoinfantil, por un 74% de la quinta parte más rica de las familias.

Puedes leer la segunda parte de nuestro artículo aquí:

Salud en el siglo XXI: ¿dónde nos encontramos y donde vamos? parte II

 

  1. https://amf-semfyc.com/web/article_ver.php?id=1015
  2. https://elpais.com/cultura/2018/02/07/actualidad/1517989873_086219.html
  3. https://economia.nexos.com.mx/?p=2496
  4. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/suicide
  5. https://reflexionesintempestivasblog.wordpress.com/2016/10/20/derrotarte/
  6. https://archivosdeprevencion.eu/view_document.php?tpd=2&i=1281
  7. https://apps.who.int/iris/handle/10665/21081
  8. https://www.who.int/es/news-room/detail/19-05-2016-life-expectancy-increased-by-5-years-since-2000-but-health-inequalities-persist
  9. https://www.researchgate.net/publication/5818286_The_way_forward
  10. https://www.who.int/es/news-room/detail/13-12-2017-world-bank-and-who-half-the-world-lacks-access-to-essential-health-services-100-million-still-pushed-into-extreme-poverty-because-of-health-expenses

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