¿¡Traer de vuelta al mamut!?

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En un futuro cercano los safaris de Mamut en Alaska o Siberia podrían llegar a ser realidad

Científicos en los Estados Unidos, Corea del Sur y Rusia están investigando la posibilidad de traer de vuelta al mamut lanudo. El mamut lanudo durante la era del hielo caminó por las planicies y bosques del norte de Asia, Europa y Norteamérica antes de extinguirse hace 5000 años atrás. La razón principal para su empuje al olvido fue el rápido desarrollo del Homo sapiens equipado con tecnología superior, lo que les permitió cazar a más y más gigantes peludos y seguirlos en su último escape en Siberia y Alaska. En adición, el cambio climático parece haber contribuido a esta desaparición. La última población de mamuts, en las islas Wrangel en el mar Ártico, se extinguió 4000 años atrás, al mismo tiempo que fueron construidas las pirámides en Egipto.

El mamut lanudo estaba más cercanamente relacionado al elefante asiático que al africano, que puede crecer hasta 6 toneladas y tiene una altura de hasta 3.4 metros. El elefante asiático al día de hoy puede crecer hasta solo 4.5 toneladas.

Ya que estos gigantes comedores de plantas vivían en áreas frías, encontramos varios cadáveres congelados en el permafrost de la tundra Siberiana. Desde el pelo y el tejido blando de los cuerpos momificados, los científicos fueron capaces de extraer el ADN del mamut lanudo. Esto puede hacer posible  clonar a la especie extinta o hacer un híbrido entre el elefante asiático y el mamut lanudo, que muestre las características principales del mamut. Es más probable que los científicos vayan por la segunda opción ya que parece más fácil de conseguir usando la nueva herramienta de edición de genes CRISPR-CAS. Científicos del equipo de Harvard ya han conseguido editar el ADN de elefante con varias características del mamut, como orejas más pequeñas, el pelo lanudo mayor porcentaje de grasa y la sangre específica que está adaptada a climas más fríos. Hasta ahora se han limitado a sí mismos a un nivel genético y no a ir más allá como sería insertar este ADN en óvulos de elefante. El equipo de Harvard, que está encabezado por el ingeniero molecular, el profesor Church, planea desarrollar al primer embrión híbrido mamut-elefante no en el útero de un elefante asiático femenino (como otros equipos de Corea del Sur y Rusia están haciendo) sino que en un útero artificial. Ellos llegaron a este plan porque no quieren poner elefantes en riesgo, especialmente porque los elefantes asiáticos son una especie en peligro de extinción.

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El último mamut lanudo murió hace cerca de 4000 años

El último mamut lanudo murió hace 4000 años atrás. Es obvio que en un futuro cercano seremos capaces de re-erigir al mamut desde su tumba. Parece ser relativamente fácil producir una nueva especie que se vea idéntica al histórico mamut lanudo.  Hay tanto sobre los difíciles hechos científicos.

Pero ¿deberíamos realmente reintroducir a los gigantes peludos? Muchos miembros de la comunidad científica argumentan que no deberíamos enfocarnos tanto en traer de vuelta especies extintas sino que enfocarnos en aquellas amenazadas por la extinción al día de hoy. Este argumento es una modificación de uno antiguo y moralista que quiere socavar el progreso científico e investigaciones con el punto de que el mundo hoy en día es desagradable. ¿Deberíamos enfocarnos en ir al espacio exterior gastando billones en el proceso mientras al mismo tiempo la gente se muere de hambre? ¿Deberíamos realmente investigar la cura para el alzheimer mientras millones no pueden costear la medicación contra el VIH? ¿No deberíamos enfocar toda nuestra energía y recursos en las peores amenazas de la humanidad como el cambio climático, la sobrepoblación, la pobreza y enfermedades? Primero, estas son preguntas no realistas porque nuestra economía y la investigación científica no están planeadas sino que determinadas mayoritariamente por la iniciativa de corporaciones privadas y sus intereses. Inclusive si ese no fuera el caso, necesitamos ver si al conseguir un avance en un campo de la ciencia, este afectará otros aspectos de la investigación. La industria espacial por ejemplo es responsable por varias innovaciones que nos ayudan en nuestra vida cotidiana y no son usados solamente fuera de nuestra orbita. También es importante aclarar que el desarrollo de la industria espacial, la resurrección de especies extintas o la investigación en diversos campos no son la causa principal de la pobreza, el hambre y los desastres ecológicos. Por ejemplo, solo en el último año, el presupuesto militar de nuestro pequeño planeta ascendía a los 1686 billones de dólares (1686 000 000 000$).

Otro argumento mucho mejor en contra de des-extinguir al mamut es que los primeros individuos no tendrían parientes o amigos mamuts. Eso podría ser problemático dado el hecho que los elefantes son animales muy sociales que viven en grupos, con lazos cercanos entre los individuos. Es probable que el primer mamut sea criado en un grupo de elefantes asiáticos hasta que llegue el punto en que hayan suficientes mamuts para conformar su propia manada. Esto llevará al punto en que no podemos asegurarnos que los nuevos mamuts o híbridos desarrollen el patrón social y el comportamiento del mamut “histórico”. En la otra mano los elefantes asiáticos están mucho más relacionados al mamut lanudo que a los elefantes africanos y las dos diferentes especies no parecen comportarse muy diferente una de la otra aunque los elefantes asiáticos tienden a vivir en grupos más pequeños (4-8) que los africanos (8-10). Ambas especies viven en manadas que son guiadas por matriarcas mayores, ambos son los animales de tierra más grandes de su continente con casi ningún enemigo natural y ocupan una función similar en ambos ecosistemas. No es muy arriesgado argumentar que el mamut lanudo se comportará de una manera similar como los elefantes asiáticos hacen hoy en día, ya que son genéticamente más cercanos al elefante asiático que a las dos especies de elefantes africanos (el elefante de la Sabana y el elefante del Bosque).

De cualquier manera, ¿Es seguro reintroducir una especie extinta en un ecosistema ya existente como la tundra y los bosques sub árticos de Alaska y Rusia? Rusia ya construyó un parque de Pleistoceno en Yakutia, es un área de investigación de 16 kilómetros cuadrados, dedicada a restaurar el ecosistema de estepas en el que vivía el mamut. Desde 1988 han reintroducido bisontes caballos, renos, bueyes y alces al área, y planean introducir mamuts al área cercada una vez regresen de entre los muertos. El plan más grande del proyecto es restablecer el ecosistema original del Pleistoceno que se extendía mucho más hacia el hemisferio norte, que estaba caracterizado por alta densidad animal, y un alto índice de ciclos biológicos. La reintroducción del mamut lanudo a los ecosistemas modernos podría ser testeada en el parque Pleistoceno sin dañar otros ya existentes.
Sin embargo, ¿los mamuts se convertirán en una especie invasiva como los zorros y conejos hicieron en Australia? Los mamuts son animales grandes, relativamente lentos que tienen un lento ciclo reproductivo (esta es la razón por la que se extinguieron en primer lugar), es altamente improbable por no decir que está completamente descartado que los mamuts se puedan volver especies invasivas en los bosques y planicies de Siberia o Norteamérica. Lo que es más probable es que creen un ecosistema más diverso permitiendo a más especies establecerse, algunos científicos incluso creen que podrían contribuir a desacelerar los efectos del calentamiento global en el área.

¿Pero es en principio correcto el resucitar especies extintas y restablecerlas en ecosistemas existentes? ¿No estamos jugando con la Madre Naturaleza? Nos guste o no – ¡Ya somos dioses para la Madre Naturaleza! Y no es desde que manipulamos el genoma de variadas especies. Es una completa ilusión el pensar que podemos limitarnos a nosotros mismos a hacer intervenciones moderadas en diversos ecosistemas. No solo manipulamos perros, ganado, gallinas y cerdos para nuestro beneficio personal desde hace diez mil años al menos, cambiamos el paisaje de no tan solo un continente de arriba abajo y el mamut no será la primera especie que hayamos empujado hacia la “tumba eterna” y esto continuará – Nos guste o no (Yo personalmente tengo mis problemas con este desarrollo).

La flora y fauna de Australia y América no estaba tan solo hecha añicos cuando los colonizadores blancos pusieron pie en aquellos continentes, sino también los indígenas los colonizaron. Con incendios sistemáticos, crearon “Paisajes dirigidos” que hicieron más fácil para ellos cazar animales de mayor tamaño. El caballo salvaje de Norteamérica junto a otras especies no sobrevivió este desarrollo. En Australia, la mayor parte de los mamíferos terrestres fueron empujados al olvido por los primeros humanos que llegaron al continente. Mucha gente dirá: “Pero el mamut se extinguió muchos años atrás – ¡Ha pasado mucho tiempo!” El mamut es un símbolo para este tema, pero no es el único animal que podríamos traer de vuelta. Científicos han intentado criar una especie similar al Uro – un ganado salvaje extinto que vivió hasta el siglo 17 en Europa. Hoy hay varios proyectos en diferentes países europeos que están tratando de restablecer esta maravillosa criatura en nuestros bosques. El tigre de Tasmania, cuyo último ejemplar murió en 1936 también es un candidato a des-extinguirse así como la Quagga (Una cebra de Sudáfrica que vivió hasta el siglo 19), el dodo, un ave que no puede volar que habitó las islas Mauricio y Moa, un ave similar al avestruz o Rea que podía crecer hasta 4 metros y vivió en Nueva Zelanda hasta el siglo 14.

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Otro candidato a traer de vuelta es el Tigre de Tasmania (Thylacinus)

¿Pero esto dónde para? ¿Deberíamos intentar crear dinosaurios como en Jurassic Park? Aunque en este minuto no seamos capaces de hacerlo, esto podría cambiar en los próximos 100 años. Podríamos combinar el ADN de aves y reptiles, cambiar algunas partes para hacer que se parezcan al Estegosaurio y al Tiranosaurio. Podríamos hasta crear especies completamente nuevas similares a la quimera de los mitos griegos (una bestia mitad león, en parte cabra y parte dragón). De todas manera, ¿Deberíamos? Pienso que deberíamos limitar nuestra “creatividad” genética y a nosotros mismos a un futuro predecible para traer de vuelta animales que nosotros como humanos llevamos a la extinción. Pienso que no deberíamos introducir especies “diseñadas” o animales que murieron millones de años atrás a los ecosistemas que existen a día de hoy. La pregunta acerca de crear nuevas especies como en “Jurassic Park” está conectada a otra, si los humanos del futuro seguirán construyendo y disfrutando de zoológicos como hacemos hoy. Si conseguimos superar problemas básicos del presente como el hambre, la pobreza, el cambio climático y el problema con la energía, puede que evolucionemos a un punto en el que no disfrutemos el mostrarle a nuestros hijos animales tras las rejas. Hay una pregunta distante, que no quiero abordar aquí, pero necesitará respuesta algún día. Esta inverosímil pregunta filosófica es: ¿Deberíamos tratar de diseminar vida en el universo? ¿Deberíamos crear lunas y planetas que sean habitados no por organismos que puedan encontrarse en la tierra sino por otros creados por nosotros? De esta manera nos volveríamos dioses, según la definición de la mayoría de las religiones antiguas.

Sin embargo, si no dirigimos nuevas especies o tratamos de reintroducir a los dinosaurios aún esto no tiene nada que ver con nosotros rechazando el jugar a ser dios. Lo hacemos y continuaremos haciendo, nosotros solo limitaremos nuestra manipulación de especies existentes y ecosistemas a un grado que decidiremos en el futuro.
De todas maneras, si ya hemos decidido el jugar a ser dios – ¿Por qué no intentar ser uno bueno en vez del dios enojado del viejo testamento que decide extinguir animales por los pecados de la humanidad? ¿Por qué nos está permitido extinguir al mamut pero no el traerlo de vuelta? ¿No sería justo ser responsables por nuestros hechos y no solo sentirnos culpables sino que intentar corregirlos activamente? Necesitamos cambiar que inconscientemente o de manera negligente dañemos la naturaleza y ecosistemas a protegerlos activamente e intentar crear otros nuevos, inclusive si alguna vez los hicimos desaparecer. ¿No sería genial ver al gran mamut lanudo caminar de nuevo por las planicies de Siberia, al tigre de Tasmania cazar en el sotobosque o a los dodos procrear de nuevo en las islas Mauricio? Mientras necesitaremos decirles a nuestros hijos y nietos que cuando nacimos este y aquel animal podía ser encontrado en bosques pero ahora solo podemos verlo en los museos.  ¿No sería genial cambiar la dirección de aquella conversación y decirles: “¡Cuando nací habían mamuts solo en museos, pero ahora podemos ir a visitarlos a su hábitat natural!”

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Autor: Johannes Wiener

Centrado en el desarrollo social, Arquitectura, Arte y Naturaleza. Paisajista estudiando actualmente arquitectura. "Necesitamos desarrollar nuevas ideas para el futuro de la humanidad, que se centren en vivir en simbiosis con toda la vida y madurar como especie”