Deporte y actividad física como formas de control social

La actividad física y su expresión en el deporte son parte importante de nuestro desarrollo, acompañándonos este último desde hace desde unos 6000 años en China y 5000  en Grecia, época en la que se sabe se realizaba de manera sistemática  y como parte importante de la cultura.

Ya en la era moderna, el deporte se hace parte fundamental de las sociedades, siendo en las occidentales el futbol uno de sus mayores exponentes, teniendo una gran presencia mediática. Se norman, se realizan competencias internacionales y el Estado, con más o menos interés, comienza a apoyarlo o al menos a relacionarse con las prácticas deportivas de la ciudadanía, estableciendo políticas públicas para fomentarlo o regular su ejercicio.

Aunque existen numerosas reflexiones sobre la actividad física y el deporte, el tema puede ser analizado también en su relación con la política, en específico en su utilidad para la política, problematizando su desarrollo histórico y esbozando algunos elementos sobre su desarrollo futuro, lo que se intentará hacer en el presente ensayo.

 

Se buscará dar respuesta a la interrogante ¿la actividad física y el deporte son utilizados concretamente como formas de control social? por medio de una reflexión teórica, tomando para esto distintos elementos, tanto a un nivel bibliográfico, como los cotidianos, aquellos que día a día podemos apreciar. El análisis no pretende ser abstracto sino referido especialmente a las prácticas deportivas de ésta época y sus implicancias para la humanidad.

Las principales temáticas abordadas tendrán relación, en primera instancia, con cómo se experimenta la actividad física y el deporte en la niñez, analizando posteriormente  como se experimentan en la sociedad en general, incluyendo elementos culturales y económicos, para finalizar con un análisis político del papel que cumple la actividad física y el deporte dentro de las relaciones de poder.

Infancia y educación física

Desde pequeños, el primer acercamiento que se tiene a los deportes suele ser a través de juegos, recibiendo la influencia directa de la familia en un primer momento, sumándosele el de los pares en una etapa posterior. Ya en la etapa escolar, gran parte de la actividad física realizada se hace en éste contexto, dentro de la escuela,  pues se estima que sólo un 59,5% de niños, niñas y adolescentes realiza actividad física fuera de ese lugar. (Sepúlveda et al, 2014)

Fuera de la segmentación y exclusión por género que se podría encontrar en la actividad física y en específico en los deportes realizados por niños y niñas, es interesante analizar cómo las políticas escolares apuntan a determinados objetivos, con implicancias y relaciones que posteriormente serán analizados.

Algunos elementos curriculares internacionales

Tomemos a modo de ejemplo, elementos curriculares de algunos países.

Gamboa, R., Moreno, A. y Poblete, C. (2014), en un análisis sobre las políticas educacionales emanadas desde el Ministerio de Educación de Chile respecto a la educación física, señalan que esta se enfocaría a la reproducción de movimientos, homogéneos y eficaces buscando alcanzar el máximo rendimiento. Se haría desde el enfoque biomédico, buscando mejorar la salud de los estudiantes. La educación física se orientaría en gran parte a enseñar deportes, teniendo como elemento central la competitividad.

Con respecto a estos puntos, se puede destacar cómo se centran en aspectos funcionales, es decir, se privilegia una eficiencia, centrada en el resultado e  igual para todos, dejando de lado otros aspectos importantes para el desarrollo, de paso obviando las diferencias tanto físicas como de intereses entre los distintos estudiantes.

Además, al asumir el modelo biomédico, se le otorga una preponderancia a la salud de los individuos, desde una perspectiva funcional y cartesiana, al hacer perdurar la creencia en la división cuerpo mente. Así, se le asigna al cuerpo una realidad física, material, que puede ser medida, controlada y transformada por medio de la manipulación de variables, lo que según Barbero (2007) lleva a la consideración del cuerpo como un objeto dócil. De esta manera, se pretende modificar el cuerpo, a través de estímulos físicos, dejando de lado los factores políticos, contextuales, y más aún los psicológicos que serían parte fundamental del bienestar humano que las políticas educacionales, en este punto, atribuyen como consecuencia directa de un estado físico saludable, remitiendo al humano a la base epistemológica de un cuerpo-máquina.

En Canadá, Thomson y Robertson (2014) al realizar un estudio sobre la educación física en el país, encontraron entre otros elementos la existencia de actividades enfocadas al trabajo en equipos que buscarían el superarse a sí mismo de la mano con un espíritu de lucha. Además hallaron el que no se reconoce la diversidad de habilidades físicas, intereses, contextos de fondo y diferencias entre los estudiantes.

Es posible también plantear y analizar la existencia de un currículum oculto en las escuelas, en relación a la educación física. En Estados Unidos. hace tres décadas  Bain (1984) planteaba algunos  elementos que lo caracterizaban,  como el que sus estándares tenían como base los ideales masculinos-atléticos-competitivos y que existía discriminación desde el currículum basada en el género, raza, clase social y habilidades, y que algunos de estos elementos determinaban las expectativas que tenían los profesores de sus estudiantes.

El que se oriente la educación física a los deportes, hace reflexionar en primera instancia sobre cuáles son dichos deportes. No es un misterio que el futbol ocupa un lugar privilegiado en la enseñanza, encontrándose el basquetbol y el voleybol también presentes, pero dejando de lado, en general, deportes individuales, estando siempre presente las limitaciones materiales y de equipamiento para implementar su enseñanza, como también el conocimiento por parte del docente.

El que desde pequeños los niños y niñas sean sometidos a la competencia con sus pares, sumado a que la actividad física considera como foco el cuerpo en su materialidad, no se hace cargo ni considera las posibles consecuencias psicológicas que tendría para los estudiantes, tanto la comparación y competencia con sus pares, como la frustración procedente del perder, del no rendir como se espera y de no considerar su contexto y cómo este influye en su desempeño, siendo una pieza clave y relegada las diferencias en el apoyo familiar presentes en los estudiantes. Además, se encuentra presente el deterioro que se produciría en el auto-concepto de los jóvenes, al identificarse con una cultura donde lo que prima es la imagen y el cuerpo, lo estético y superficial.

En conveniente preguntarse algo sobre la escuela, que podría suponer a futuro el añadir o replantearse algunos elementos ¿qué cambiará en ella, en relación con la enseñanza de educación física, durante el siglo XXI? Una posibilidad es el cuestionamiento de los estereotipos buscados, los modelos que se promueven, en parte por las luchas que se dan en el mundo a favor de la inclusión y la aceptación de la diversidad.

Otra opción que probablemente experimentemos en los próximos años, es que los cursos de educación física se transformen en bastiones de combate importante, en la lucha contra la obesidad, que cada vez más se transforma en un problema a nivel global, comprometiendo seriamente la salud pública. Más horas de clases, el intentar que los estudiantes se alimenten mejor y el que hagan parte de su rutina diaria el realizar actividad física serán de seguro algunas de las estrategias buscadas.

 Deporte y actividad física más allá de la escuela

Muchos de los aspectos analizados en el apartado anterior, al ser interiorizados por niños y niñas,  se terminan proyectando a lo largo de sus vidas.    Uno de estos aspectos, y que no es exclusivo de la actividad física y los deportes es la competitividad.

Desde los inicios de dichas prácticas, se tiene en general una orientación o tendencia hacia lo competitivo, ya sea de una manera explícita, porque el espacio en que se realiza la actividad provoca la competencia con otras personas, o en términos ideales, ya que se tiene la expectativa de destacarse, ganar, o se consideran, por ejemplo, a los deportistas de alto rendimiento de determinada disciplina como un modelo a seguir. La búsqueda del rendimiento, como identificador social, lleva a que el cuerpo se conciba como un elemento de producción.

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Imagen: Dylan Martinez/Reuters

Los deportistas de alto rendimiento, como es esperable, realizan una serie de sacrificios y entrenamientos arduos para lograr sus objetivos. Estas prácticas, muchas veces son imitadas por los demás deportistas, quienes las incluyen a sus  hábitos de entrenamiento (Urcola, 2012),  con los consiguientes desajustes y problemas de salud que de por sí entrañan, llevando muchas veces a un exceso de ejercicio, lo que sumado al contraste entre la actividad cotidiana y las nuevas prácticas facilita el aparecimiento de problemas de salud y de lesiones.

Algunas veces se llega al extremo en que se produce una distorsión de la percepción del propio cuerpo, llegando las personas a padecer  Vigorexia, donde se encuentran a si mismos siempre carentes de la musculatura suficiente, sintiendo la necesidad de realizar ejercicio físico de forma desmesurada para mejorar el aspecto corporal.

Los deportistas se entrenan o amaestran para una actividad, en base a la eficiencia y competitividad, muchas veces sin considerar las propias limitaciones y características personales. Al no lograr resultados con su propio esfuerzo, o al querer apresurar o potenciar resultados, sobre todo en el ámbito competitivo se termina recurriendo al uso de sustancias químicas para potenciar los resultados, o sobrellevar las consecuencias del extenuante agotamiento, dejando nuevamente de lado lo humano, centrándose en el rendimiento y la obtención de resultados (Urcola, 2012)

Una de las tendencias que cada vez se hacen más fuertes en las sociedades occidentales, es la realización de ejercicios físicos funcionales, dirigidos hacia objetivos como una mejora en la salud, rendimiento o aspecto físico. Esto llevaría a las personas a participar de grupos o buscar instructores o entrenadores personales para asesorarse de la praxis del ejercicio. Según Urcola (2012) las personas suelen tener claro el ¿Qué hacer? y buscan responder el ¿cómo hacerlo? Pero casi nadie se pregunta ¿por qué hacerlo? O para ¿qué hacerlo?. Volvemos una vez más, a vislumbrar cómo se expresa de múltiples maneras la importancia del rendimiento, del paradigma cuerpo máquina donde la actividad física y sus conocimientos se tecnifican bajo criterios mercantiles y productivos.

¿Cómo variará esto durante el presente siglo? En gran medida depende de las regulaciones que se tomen a nivel internacional en torno a la manipulación genética. Sí, porque si hay una caja de pandora de la que hoy como humanidad sólo estamos tanteando sus bordes es la capacidad de modificar nuestro genoma, con el fin de mejorarlo y alterar nuestro cuerpo ¿hacia dónde? Nuestra imaginación y el desarrollo de la técnica lo dirán.

Sobre lo político

Es posible continuar el análisis evidenciando que la estructuración de la actividad física y el deporte en nuestra sociedad, va mucho más allá de desaciertos en las políticas públicas o tendencias culturales nefastas. La arista política no puede ser obviada, y en ese sentido, para comprender en profundidad  la situación, es que cobran relevancia algunos de los planteamientos de Marcuse (1983).

En primer lugar, el autor plantea que en la sociedad moderna capitalista, ha primado el desarrollo técnico, orientado al rendimiento,  por sobre el progreso humanitario, tendiente a la realización de las libertades humanas. Esto habría traído consigo, entre muchas otras cosas,  una jerarquización de las capacidades humanas, en la que se valoraría más lo racional por sobre lo emocional.

La actividad humana se orientaría a producir, cada vez más, con el fin supuesto de satisfacer las necesidades humanas, supuesto que se desmorona al analizar el asunto desde un punto de vista económico, en el que la producción se orienta a la acumulación y reproducción de capitales, por medio de la explotación.

 

Lo anterior tiene estrecha relación con qué, en miras a la productividad, se necesita una postergación de la gratificación inmediata. Para esto, se experimenta una represión de las pulsiones a distintos niveles. A nivel espacial, la libido de elimina de la totalidad del cuerpo centrándola en los genitales, con el fin de dejar al cuerpo disponible para el trabajo. Se controla la vida en términos de su expresión temporal, ya que se debe priorizar la jornada de trabajo. Marcuse (1983) señala qué:

 “El control básico del ocio es logrado por la duración del día de trabajo mismo, por la aburrida y mecánica rutina del trabajo enajenado; éste requiere que el ocio sea una pasiva relajación y una recreación de la energía para el trabajo.”

 

Así, no es difícil considerar que el deporte y en general la actividad física, entendida en su materialización concreta en nuestra sociedad, viene a cumplir una función como administradora del tiempo de ocio, combatiendo el estrés que produce el trabajo, teniendo  bajo la consigna de promover el bienestar del individuo, esta otra intencionalidad no explicitada.

La visión anterior es reforzada por los planteamientos de Ibañez (s.f) quien señala que el ejercicio se emplea para imponer al cuerpo tareas repetitivas y diferentes que tienen como base un meticuloso control del tiempo, indicando además qué:

…toda esta ”’gimnasia” corporal, exactamente calibrada y programada, debe romper la resistencia del cuerpo, doblegarlo, incrementar su eficacia, inscribir en él el hábito mismo de la obediencia. La disciplina es un método de dominación que no pasa necesariamente por la violencia ni tampoco por la ideología, es una acción directa, materialmente, aplicada al cuerpo que permanece, pues, dentro del orden físico, pero que se basa en la organización, el cálculo, el saber, la educación más que en la coerción. (Ibañez, s.f., p.15)

 

Así, podemos concebir que el deporte y la actividad física tienen un trasfondo político, que está intrínsecamente relacionado con el papel que juegan en las relaciones de poder, facilitando a través del disciplinamiento del cuerpo la dominación tanto en lo material como en lo psíquico de los sujetos.

Es fácil observar, como en relación con determinados niveles de malestar social y fases del desarrollo económico, vienen a aumentar también la práctica de ciertos tipos de actividad física; zumba, baile entretenido,  fitness e incluso el yoga se encuentran en auge, e incluso es posible ver cómo se explicitan hasta cierto punto sus intereses, cuando por parte de los empresarios, se realizan breaks en las jornadas laborales para el desarrollo de alguna actividad similar a las mencionadas, buscando aumentar la productividad.

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A lo anterior se puede sumar el análisis de la utilización mediática que tienen los deportes, sobre todo en los noticiarios, y cómo se priorizan y se fomenta la práctica de algunos, como el futbol, en detrimento de una gran mayoría de deportes que pasan desapercibidos para el común de la población.

Aparte de que para ciertos grupos económicos, ese deporte (y algunos otros), reporta millonarios ingresos,   dentro de las relaciones de poder viene a cumplir una función de control social, se constituye como un distractor de la realidad cotidiana, en el que las personas se enajenan de sus problemáticas cotidianas en pos del disfrute del espectáculo de un encuentro futbolístico (Saldaña, s.f.). La realidad de segmenta así y se ocultan ciertas partes no convenientes para quienes se encuentran en posiciones dominantes, empleando al futbol como medio, aprovechándose de la importancia que tienen en general los juegos, para la mente humana y cómo los sujetos sienten afinidad por ellos, materializados en los deportes, encontrando un espacio de escapatoria.

Como humanidad, en general, debido al aumento de nuestras capacidades productivas, nos encontramos en un momento en el que es posible dar un salto cuantitativo importante en la reducción de la jornada de trabajo. ¿qué hacer entonces con nuestro tiempo libre? No es difícil trazar algunos lineamientos en los que el análisis indique que pasarían distintas cosas, entre ellas, el que se intentarían emplear nuestros tiempos de ocio con deportes y actividad física, no de cualquier tipo, si no de los que permitan mantener el control de la población y crear nuevos nichos de negocios; arriendos de bicicletas, gimnasios y centros de deporte privados cerca de casa, algunos de los que tal vez, para adecuarse a los nuevos tiempos, incluyan la realidad virtual por un módico plan mensual ¿no sería tentador el tener a 5 minutos de casa la posibilidad de trotar sintiendo las olas en una playa de Acapulco, o los vivos colores de campos de tulipanes en Holanda?

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El que la actividad física se experimente de determinadas maneras viene a ser sintomático de la realidad en que nos encontramos, en el pasado, ahora y en el futuro, pero más allá de ser sólo una expresión, viene a convertirse en productora de dicha realidad y facilita la reproducción de la misma, de ahí que sea conveniente, desde la óptica de las relaciones de poder, el que se cuente con una herramienta que facilite la dominación, y mejor aún, si son las mismas personas quienes la internalizan y promueven, siendo mucho más conveniente si les ayuda a sobrellevar su explotación potenciando su rendimiento.

Conclusión y discusión

 A lo largo del presente ensayo se ha podido observar cómo la actividad física y el deporte se acercan a los niños de una manera particular a través del colegio, dejando de lado en la práctica aspectos concernientes a su desarrollo integral y humano, privilegiando el conocimiento del cuerpo, separado de la mente, y la práctica de rutinas de ejercicios. También pudimos ver cómo se hace presente la competitividad, sobre todo en el deporte de alto rendimiento, y cómo puede afectar al desarrollo humano, además de algunas características que acompañan las prácticas deportivas y a la actividad física en general, siendo una de las principales el que se orienta mayormente al rendimiento.

Finalmente se analizó cómo la sociedad capitalista moderna se orienta hacia la productividad, y hace parte de esto a la actividad física. Se vale de algunos deportes, en especial del futbol para controlar a la población, e inscribe en el cuerpo el disciplinamiento por medio de la actividad física, haciéndola funcional a las relaciones de poder.

El análisis realizado pretende abrir flancos de estudio y problematizar los ya existentes al relacionar sus distintos aspectos. Las temáticas abordadas, en mayor o menor medida nos afectan a todos, por lo tanto es interesante analizar algo tan propio de la sociedad como lo es la actividad física y el deporte. Por lo mismo, la invitación queda hecha, para ampliar las miradas de estudio y profundizar los análisis en pos de comprender mejor los fenómenos presentados, pero más importante aún, develar las causas y relaciones políticas que tienen y su posibilidad de transformación en pos de un mejor futuro para la humanidad.

Y es en vistas de este futuro que la situación se vuelve compleja y el análisis enrevesado. El impacto que tendrán las nuevas tecnologías en el cómo experimentamos la actividad física y los deportes será fundamental,  ya sea por la forma en que lo hacemos o por el tiempo que tenemos para hacerlo. De cualquier manera, si hay algo seguro es que seguirán siendo campo de disputas políticas y económicas no siempre explícitas, teniendo al control social y al fomento de nuevos nichos de negocio entre sus fines, pero a la vez, planteando la posibilidad de resistirlos y superarlos.

Por esto, hay que tener presente que el análisis no pretende estigmatizar al deporte ni a la actividad física, planteándolos como inmanentemente alienantes, muy por el contrario, busca mostrarlos no como abstractos inalterables, sino como constructos sociohistóricos, que al expresarse de determinadas maneras según el contexto, siendo parte de relaciones de poder determinadas, son susceptibles de ser transformados, haciendo que sean potencialmente un aporte real al desarrollo de las libertades humanas y la búsqueda de la felicidad.

 

Referencias

Bain, L. (1984). The Hidden Curriculum Re-examined. Recuperado de http://www.humankinetics.com/acucustom/sitename/Documents/DocumentItem/9917.pdf

Gamboa, R., Moreno, A., Poblete, C. (2014). La educación física en chile: análisis crítico de la documentación ministerial. Rev. Bras. Ciênc. Esporte,Esporte, 36(2), 411-427

Ibañez, T. (s.f) IV. Elementos para una analítica del poder (pp. 82-125).

Marcuse, H. (1983). Eros y civilización.

Saldaña, J. (s.f.) El futbol como herramienta para el control de las masas.

Sepúlveda, Á., Santibañez, D., Díaz, D., Latorre, A., & Castillo, C. (2014). INFANCIA CUENTA EN CHILE 2014. Observatorio Niñez Y Adolescencia.

Thomson, D., & Robertson, L. (2014). Fit for what? Critical analysis of the Canadian physical education curriculum. Critical Education, 5(16). Retrieved from http://ojs.library.ubc.ca/index.php/criticaled/article/view/184236

Urcola, J. (2012). Socio-crítica de la actividad física y el deporte. Recuperado el 4 de Diciembre de 2014, desde http://www.euskonews.com/0642zbk/gaia64201es.html

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Autor: Álvaro Carreño Sáez

Aficionado al montañismo, la electrónica y a comer pasteles. Psicólogo educacional. “No todo lo que ves es realidad, ni todo lo que sueñas es fantasía” (Rei Ayanami)