Emoticons 2.0

A nadie le resultan desconocidas las siguientes escenas. Ir en el autobus, estar en el cine, en una cafetería, biblioteca o incluso en tu lugar de trabajo y ver como todos utilizan sus dispositivos celulares, es hoy en día una nueva dimensión paralela. Además estos aparatos pueden ser utilizados para las más increíbles tareas, orientación con el gps, búsqueda de un restaurant, obtener reseñas de un local o película, hablar con tus familiares o amigos y/o compartir tus pensamientos, fotos o ubicación. 

Todo esto nos resulta hoy en día normal pero hace tan sólo un par de años atrás era impensado. Algunos se atrevieron incluso a pronosticar que este tipo de tecnología fracasaría o que no tendría mayor impacto en nuestras vidas.

Hoy podemos sin embargo visitar sus cuentas en twitter, facebook o instagram.  ¿Puede alguien dudar de la profundidad con la que estas nuevas tecnologías, aparatos o mundo virtual de relaciones sociales han calado en nuestras vidas? 

Cada día que pasa nuestras vidas se compenetran más y más con estas tecnologías. Cada vez depositamos más responsabilidades de nuestra vida cotidiana en ellas. Disponemos de cientos de apps que llevan a cabo nuestras viejas tareas y nos van resultando por tanto cada vez más necesarias. Dedicamos a su vez cada vez más tiempo a nuestra relaciones virtuales que a nuestros familiares y amigos. Preferimos incluso relacionarnos con ellos a través de nuestras redes sociales que en vivo y en directo. Pues a pesar de que nadie tenga el coraje para admitirlo, nos resulta efectivamente más sencillo el exponer nuestras emociones e ideas por medio de las redes sociales con su gran Arsenal de emoticons. 

Definitivamente no resulta fácil el admitirlo, además muchas veces no somos siquiera conscientes de ello. Pero la mayor parte del tiempo cuando conversamos con alguien por whatsapp o Facebook nuestro rostro permanece completamente inexpresivo y son tus dedos los que buscan en los registros de sus emoticons una carita sonriendo, llorando o roja de furia. Hay efectivamente una desconexión entre nosotros, el ser corpóreo y contingente y su virtualización. Esto no implica que esa emoción sea falsa o que nuestro objetivo sea el aparentar.  Esas emociones o sentimientos son reales. Nos identificamos con esas caritas aún cuando la nuestra no lo exprese. Y es que por medio de ellas se logra expresar de mejor manera nuestra emocionalidad. Los emoticons pueden resumir y dar a entender a nuestro cercanos tus sentimientos más claramente que lo que jamás haríamos nosotros mismos al interactuar personalmente con ellos.

¿Qué implica esto? 

No es tan difícil de prever. Así como en un momento histórico el desarrollo productivo de la sociedad requirió que ciertas tareas fuesen abordadas por las máquinas y computadoras, dado que su desempeño y productividad eran superior al de los humanos, nuestra generación es la primera en percatarse que nuestros sentimientos y emocionalidad son mejor interpretados y dados a entender a nuestros cercanos por medios de estos códigos con una interacción visual, llamados emoticons. Esto ha ocurrido hasta la fecha de forma rudimentaria, arcaica, si se piensa en su inmenso potencial y eventual desarrollo. Aún requerimos que el usuario o interactue con el programa y elija personalmente el emoticons deseado. En el futuro, esto probablemente sucederá de forma automática. Pero nada de esto niega el hecho de fondo que desde ya nos permite develar su verdadera naturaleza. Depositamos una gran parte de nuestra emocionalidad, personalidad y sentimientos en un programa computacional. Hoy en día necesitamos de esto  para que nuestro entorno nos pueda interpretar y comunicarse con nosotros y probablemente caminamos directo hacia una plena dependencia.

¿Hemos perdido una de nuestras características más innatas y esenciales como especie, la de interactuar con nuestros cercanos y entorno, o nos acercamos a un nuevo salto evolutivo como especie, a una nueva forma de relacionarnos, de pensar y actuar que nos llevaran a una virtualización del ser?

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Autor: N. Toledo

Emprendedor, de formación científica, amante de los deportes outdoor y la filosofía. “Mi mayor preocupación es el sentido que tomará el futuro, como se conformara la humanidad y como garantizaremos nuestra existencia como especie”